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Los inductores de la ovulación no actúan como inductores de tumores

Los inductores de la ovulación no actúan como inductores de tumores

Ha vuelto a aparecer en las redes sociales un tema que puede generar mucha incertidumbre a las mujeres que se han sometido a tratamientos de reproducción asistida: la posibilidad de padecer un cáncer ginecológico o mamario. Se comenta que los fármacos utilizados como inductores de la ovulación pueden actuar como inductores de tumores al interferir en el equilibrio hormonal de la mujer, por el incremento de los  niveles de hormonas (esteroides ováricos y gonadotrofinas) circulantes en la sangre y así aumentar las neoplasias hormono-dependientes.

Hechos históricos:

Los primeros estudios que describieron una posible relación entre tumor de ovario y los tratamientos de reproducción asistida se publicaron en 1982. Un análisis norteamericano apuntaba a que las mujeres con disfunción reproductiva, y que habían recibido “fármacos de la fertilidad”, tenían un riesgo casi tres veces mayor de padecer un cáncer de ovario que las mujeres fértiles.

Otra publicación, también con amplia repercusión, relacionaban la presencia de tumores ováricos en mujeres que tomaron citrato de clomífero. En este caso, se trataba de diez pacientes que recibieron 12 o más (¡¡) ciclos de tratamiento con clomífero. Sin embargo estudios posteriores han demostrado que los tumores epiteliales de ovario no tienen receptores para las gonadotrofinas, por lo que no son sensibles a estas hormonas. 

Desde entonces, han surgido diferentes estudios epidemiológicos que intentan dar respuesta a esta pregunta: ¿Existe alguna relación causal entre la administración de los fármacos inductores de la ovulación y el riesgo de ciertas neoplasias?

En este artículo se analiza la literatura que intenta dar respuesta a este interrogante.

Cáncer de ovario:

El cáncer de ovario constituye la causa más frecuente de muerte por cáncer ginecológico en el mundo occidental. Afecta fundamentalmente a las mujeres peri o postmenopáusicas, con una edad media de presentación entre los 50 y 59 años. Estudios epidemiológicos se inclinan por la existencia de factores etiológicos de tipo ambiental, genéticos y endocrinológicos como origen en su desarrollo.

A día de hoy, los datos obtenidos no indican que exista un riesgo significativo de padecer cáncer de ovario tras la estimulación ovárica. Es más, existen evidencias a favor de una predisposición genética en algunos subgrupos de pacientes y una  relación con la historia reproductiva. Mujeres que por alguna razón nunca se han quedado embarazadas, tienen una incidencia más elevada de padecer cáncer de ovario que las que se si han tenido una gestación. Es decir, habría que centrarse mas en determinar la relación entre disfunción reproductiva y cáncer de ovario, que en los tratamientos de reproducción asistida.

Cáncer de endometrio:

En la actualidad, con los estudios disponibles, no es posible saber si la estimulación ovárica puede promover o aumentar la incidencia de este tipo de tumores. Los hay que no observaban ningún riesgo de padecer este tipo de cáncer tras la estimulación y otros que describen una mayor incidencia en las mujeres con algún problema de fertilidad.

Cáncer de mama:

Solo hay un estudio que describe un aumento del riesgo de padecer este tipo de cáncer tras 6 ciclos de estimulación ovárica.

En conclusión:

Hay que tener en cuenta que las publicaciones basadas en los casos aislados o con series cortas de pacientes, proporcionan información de tipo clínico pero no estrictamente científico y que sus conclusiones tienden a crear falsas impresiones, pudiendo causar una inseguridad y ansiedad innecesarias, tanto a médicos como pacientes.

Si la estimulación folicular fuera realmente un factor predisponente al cáncer, el marcado incremento de uso y la amplia difusión que han tenido los inductores de la ovulación a nivel mundial en el último cuarto de siglo, tendría que haberse asociado a un mayor número de casos de la enfermedad. Ni los informes americanos (FDA) ni los del National Institutes of Health (NIH), ni un estudio multicéntrico francés (con 116 centros de fecundación in vitro (FIV) han evidenciado esta relación.

Los resultados sí que advierten de que la disfunción reproductiva  puede ser un factor de riesgo de padecer cáncer hormono-dependientes a largo plazo;  pero en lo que respecta a los fármacos utilizados en reproducción asistida, los resultados son tranquilizadores.

Sin embargo la  alarma generada, ha contribuido a que las pacientes que van a llevar a cabo un tratamiento de fertilidad, ya sea  Inseminación artificial, Fecundación In Vitro (FIV), Fecundación In Vitro con óvulos donados (ovodonación)y las donantes de óvulos sean hoy sometidas a un todavía más exhaustivo control médico, que sin lugar a dudas beneficiará al control de su salud.

 

Dra. Elisabetta Ricciarelli, directora de FIVMadrid.

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