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Familias del nuevo milenio

Familias del nuevo milenio

Durante esta semana de junio, se conmemora el Día del Orgullo Gay. Desde FivMadrid, queremos unirnos a esta celebración, recordando que afortunadamente la diversidad familiar es uno de los componentes principales de este nuevo milenio.

Familias creadas con deseo, seguridad y determinación, basadas en el vínculo afectivo sincero y comprometido de padres y madres, que muchas veces, contra viento y marea, deciden crear una familia.

Familias con madres lesbianas

En la actualidad, cada vez son más las parejas lesbianas que acuden a los Centros de Reproducción Asistida para ser madres.

La aceptación de la homosexualidad por parte de la sociedad, ha ido aumentando con el paso de los años y los hijos nacidos de estas familias se desarrollan igual de bien que los hijos de familias heterosexuales, tanto desde el punto de vista cognitivo como afectivo. En España desde julio de 2005 el matrimonio homosexual está permitido y la legislación a nivel nacional habilita que los hijos de uno de los miembros de la pareja sean también hijos legítimos de su compañero/a. Pero, de los dos tipos de parejas homosexuales que pueden contraer matrimonio y obtener los mismos derechos respecto de sus hijos que las parejas heterosexuales, sólo las parejas de mujeres pueden acceder a tratamientos de Reproducción Asistida.

Las parejas de mujeres, a diferencia de las parejas heterosexuales, suelen presentarse muy optimistas, ilusionadas y seguras en la consulta de reproducción de reproducción, porque no acuden al Centro necesariamente por tener una disfunción reproductiva, sino para llevar adelante el proyecto de ser madres. En este sentido, un estudio que hemos realizado en FivMadrid ha revelado que la edad promedio a la que éstas parejas suelen acudir a los Centros de Reproducción es de 36 años en la futura madre biológica y 40 años en la co-madre. Es decir, efectivamente la madre biológica no tiene por qué tener dificultades para reproducirse.

Las dudas sobre cómo integrar a la pareja en el tratamiento suelen ser habituales. En el caso de las parejas homosexuales en la mayoría de los casos el niño estará biológicamente relacionado únicamente con una de las integrantes de la pareja, por lo que, la participación de la otra integrante en relación a todos los pasos del tratamiento y el apoyo que debemos incentivar en ella, resulta fundamental para poder compartir esta experiencia de a dos. Respecto a esto último, es de mencionar una técnica que si bien tiene pocos años de existencia, es cada vez más utilizada por las parejas lesbianas y donde ambas integrantes estarían biológicamente vinculadas al niño: la Recepción de Óvulos por la Pareja (ROPA). En este caso, una de las integrantes proporciona sus ovocitos y después de realizada la fecundación en laboratorio, los embriones son transferidos al útero de su compañera. Por tanto, una de las madres proporciona su material genético y la otra lleva adelante el embarazo.

La ROPA, además de fomentar la participación activa de ambas madres en el proyecto de tener un hijo, evita la necesidad de recurrir a la donación de óvulos cuando la madre que llevará adelante la gestación no podría utilizar sus propios óvulos por motivos de edad.

Familias con Padres Gay

Como decíamos anteriormente, la subrogación (también llamada gestación por sustitución) es la única vía para que los hombres solos o con pareja masculina puedan tener un hijo genéticamente vinculado. Existen dos tipos de subrogación, la genética en la cual el niño está genéticamente vinculado a la madre subrogada, y la gestacional en la cual la pareja (hombre y mujer) utiliza sus propios gametos y la madre subrogada gesta el embarazo. En el caso de una pareja gay o un hombre solo se realizaría una subrogación genética.

En España, la ley 14/2006 sobre técnicas de reproducción asistida establece sobre la gestación por sustitución que “será nulo de pleno derecho el contrato por el que se convenga la gestación, con o sin precio, a cargo de una mujer que renuncia a la filiación materna a favor del contratante o de un tercero”. A su vez, establece que “la filiación de los hijos nacidos por gestación de sustitución será determinada por el parto”. Esto es, reconoce como madre del niño a quien lo ha parido y no reconoce un contrato de gestación por sustitución.

La subrogación en sí misma suscita opiniones encontradas. Un estudio realizado en el Reino Unido con 187 mujeres que potencialmente podrían ser madres subrogadas, ha revelado que únicamente 8 de estas mujeres estarían dispuestas a aceptar ser madres subrogadas (genética o gestacional), mientras que 136 han dicho que no lo serían, y 43 no tenían una respuesta definida (Poote y van den Akker, 2009). Por su parte, otro estudio realizado hace ya bastante tiempo, pero con una muestra muy grande en Canadá, más de 5000 mujeres en edad reproductiva, reveló que la mayoría (75%) consideraba inaceptable la subrogación comercial; mientras que la subrogación gestacional no comercial es percibida como relativamente más aceptable comparada con la subrogación genética (Krishnan, 1994).

Por otro lado, estudios realizados con madres subrogadas revelan que la mayoría de estas madres expresaron elevados niveles de satisfacción con el proceso y no han reportado trastornos psicológicos como resultado del desprendimiento con el bebé (Kleinpeter & Hohman, 2000; Baslington, 2002, Jadva y cols, 2003). En su mayoría, las madres subrogadas reportaron que la separación con el bebé es un momento de felicidad y que volverían a pasar por el proceso (van den Akker, 2007, Teman, 2006). Esta sensación la han mantenido en el tiempo (van den Akker, 2007, Ciccarelli, 1997, Teman, 2006).

En relación a las familias de padres gay creadas por subrogación, aún no existen estudios (Golombok, 2012), aunque ya hay algunos en proceso.

 

 

 

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