El varicocele es una de las alteraciones más frecuentes relacionadas con la fertilidad masculina. En muchos casos no produce síntomas y se detecta de forma casual durante una revisión, pero en otros puede influir en la producción de espermatozoides, afectar a la calidad seminal o generar molestias en el testículo. Por eso, cuando una pareja lleva tiempo buscando embarazo sin conseguirlo, valorar el factor masculino es una parte fundamental del estudio de fertilidad.
Esto no significa que todos los hombres con varicocele vayan a tener problemas de infertilidad. La repercusión depende del grado, de si afecta a uno o ambos testículos, de la calidad del semen y del contexto reproductivo de cada pareja. Las guías clínicas recomiendan valorar el tratamiento cuando existe un varicocele clínico, alteración seminal e infertilidad en la pareja.
¿Qué es el varicocele y por qué aparece?
Para entender qué es el varicocele, hay que imaginarlo como una dilatación anormal de las venas que drenan la sangre del testículo. Es parecido a lo que ocurre con las varices en las piernas, pero localizado en el escroto, alrededor del cordón espermático.
El varicocele aparece en el testículo cuando la sangre no circula correctamente por esas venas y tiende a acumularse. Esto puede aumentar la temperatura local del testículo y alterar el entorno en el que se producen los espermatozoides. Por este motivo, en algunos hombres se relaciona con una menor concentración espermática, peor movilidad o alteraciones en la morfología de los espermatozoides.
Aunque muchas personas buscan que es la varicoceles testicular, el término correcto sería varicocele testicular. Suele aparecer con más frecuencia en el lado izquierdo, por razones anatómicas relacionadas con el drenaje venoso, aunque también puede ser bilateral o, con menos frecuencia, afectar solo al lado derecho.
¿Cómo saber si tengo varicocele?
Una de las dudas más habituales es cómo saber si tengo varicocele. En muchos casos, el hombre no nota nada y el diagnóstico se realiza durante una exploración física o dentro de un estudio de fertilidad.
Cuando sí aparecen síntomas, pueden incluir:
- Sensación de pesadez en el escroto.
- Molestias que aumentan al estar mucho tiempo de pie.
- Dolor leve al final del día.
- Bulto o masa blanda por encima del testículo.
- Sensación de “bolsa de gusanos” en la zona escrotal.
- Alteraciones en el seminograma.
- Dificultad para conseguir embarazo.
El diagnóstico debe hacerlo un especialista mediante exploración física y, si es necesario, una ecografía testicular con Doppler. Esta prueba permite valorar el flujo sanguíneo, confirmar la presencia de varicocele y estimar su grado.
Varicocele grado 1 y varicocele grado 3 ¿qué cambia entre un grado y otro?
No todos los varicoceles tienen la misma importancia clínica. Por eso se clasifican en diferentes grados según su tamaño, visibilidad y facilidad para detectarlos en la exploración.
No todos los varicoceles tienen la misma importancia clínica. Por eso se clasifican en diferentes grados según su tamaño, visibilidad y facilidad para detectarlos en la exploración.
De forma general:
- El varicocele grado 1 suele ser el más leve.
- No se observa a simple vista.
- Solo suele detectarse al palpar durante una maniobra de esfuerzo.
- Muchas veces no produce síntomas.
- Puede requerir únicamente seguimiento si no hay dolor ni alteraciones seminales.
En cambio, el varicocele grado 3 suele ser más evidente:
- Puede verse a simple vista.
- Se palpa con facilidad.
- Puede generar más molestias.
- Tiene más probabilidad de asociarse a alteraciones seminales.
- Puede relacionarse con disminución del volumen testicular.
Aun así, la decisión de tratar un varicocele no debe basarse solo en el grado, sino en una valoración completa del paciente.
Varicocele operar o no ¿cuándo se suele recomendar tratamiento?
La pregunta varicocele operar o no es muy frecuente, sobre todo cuando el diagnóstico aparece durante un estudio de fertilidad. La respuesta depende de varios factores.
No todos los varicoceles necesitan cirugía. Si el varicocele es pequeño, no produce dolor, no afecta al tamaño testicular y el seminograma es normal, puede ser suficiente realizar controles periódicos. En estos casos, operar no siempre aporta un beneficio claro. Normalmente, el tratamiento se valora cuando aparece alguna de estas situaciones:
- Dolor testicular persistente.
- Alteración de la calidad seminal.
- Dificultad para conseguir embarazo.
- Disminución del tamaño testicular.
- Varicocele palpable en la exploración.
- Empeoramiento progresivo del seminograma.
- Contexto de infertilidad de pareja.
La decisión debe tomarse de forma individual, teniendo en cuenta la edad, el tiempo de búsqueda de embarazo, el resultado del seminograma, la fertilidad de la pareja y si se está valorando un tratamiento de reproducción asistida.
¿El varicocele puede desaparecer solo?
Otra duda habitual es si el varicocele puede desaparecer sólo. En adultos, lo más frecuente es que el varicocele no desaparezca por sí solo. Puede mantenerse estable durante años, aumentar lentamente o empezar a causar molestias con el tiempo.
En algunos casos leves y sin síntomas, no es necesario tratarlo de inmediato. Esto no significa que desaparezca, sino que puede controlarse mediante seguimiento médico si no está afectando a la fertilidad ni provocando dolor.
Por eso, aunque no siempre requiera intervención, conviene no ignorarlo si existen molestias testiculares, cambios en el tamaño del testículo o dificultad para conseguir embarazo.
¿Se puede tener hijos con un solo testículo?
La pregunta se puede tener hijos con un solo testículo también es habitual en consultas de fertilidad masculina. La respuesta general es que sí, es posible tener hijos con un solo testículo si ese testículo funciona correctamente y produce una cantidad suficiente de espermatozoides de buena calidad.
La fertilidad masculina no depende únicamente de tener dos testículos, sino de la capacidad real de producir espermatozoides funcionales. Por eso, en estos casos es recomendable realizar un seminograma para conocer la concentración, movilidad y morfología espermática.
Si además existe varicocele en el testículo funcional, antecedentes de cirugía, traumatismos, infecciones o alteraciones hormonales, el estudio debe ser más completo. El objetivo es valorar si la producción seminal es suficiente para buscar embarazo de forma natural o si conviene considerar técnicas de reproducción asistida.
¿Cuándo acudir a una clínica de reproducción asistida?
Es recomendable acudir a una clínica de reproducción asistida cuando existe diagnóstico de varicocele infertilidad, cuando el seminograma muestra alteraciones, cuando la pareja lleva más de un año buscando embarazo sin éxito o antes si la mujer tiene más de 35 años o existen antecedentes reproductivos relevantes.
También puede ser aconsejable consultar cuando hay dudas sobre si operar el varicocele antes de iniciar un tratamiento, si existen varios factores de fertilidad en la pareja o si se quiere valorar el mejor camino para conseguir embarazo con la menor pérdida de tiempo posible.
En una clínica especializada se puede realizar una valoración conjunta del factor masculino y femenino, interpretar el seminograma en contexto y decidir si conviene esperar, tratar el varicocele o plantear técnicas como la inseminación artificial o la fecundación in vitro.
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