La mayoría de los bebés adoptan una posición cefálica (cabeza hacia abajo) al final del embarazo, ya que es la más adecuada para un parto seguro. Sin embargo, existen casos en los que hablamos de bebés podálicos, es decir, aquellos que permanecen con las nalgas o los pies hacia abajo. Esta situación puede generar dudas, miedos y preguntas sobre cómo actuar y qué opciones existen para favorecer el giro fetal.
¿Qué es la posición podálica y cómo se detecta?
Un bebé en posición podálica es aquel que, en lugar de colocar la cabeza hacia la pelvis materna, lo hace con las nalgas o los pies. Existen distintos tipos de podálica, desde la podálica completa (piernas dobladas) hasta la franca (piernas estiradas hacia arriba).
La detección suele hacerse mediante palpación abdominal o en una ecografía de control, donde también se evalúan las posiciones del feto en el vientre materno. Las patadas del bebé en posición podálica suelen sentirse en la parte baja del abdomen, lo que ayuda a identificar esta presentación.
¿En qué semana se coloca el bebé y hasta cuándo puede darse la vuelta?
Es habitual preguntarse en qué semana se coloca el bebé en posición cefálica. La mayoría de los fetos adoptan la posición adecuada alrededor de la semana 32 a 34 de embarazo.
Aun así, muchas familias quieren saber hasta qué semana se puede dar la vuelta el bebé. Lo cierto es que, en algunos casos, el giro puede producirse incluso hasta la semana 36 o 37. Es decir, incluso si a las 32 semanas el bebé está en podálica, aún existe margen para que cambie espontáneamente.
Cuando finalmente se logra el giro, hablamos de cuando el bebé se da la vuelta y se encaja en la pelvis, preparándose para el parto. En condiciones normales, la posición más frecuente es la occipito iliaca izquierda anterior, considerada la ideal para un nacimiento seguro.
Opciones médicas para cambiar la posición podálica
Si llegada la semana 36 el bebé no se ha girado, el especialista puede recomendar distintas estrategias:
- Versión cefálica externa (VCE): una técnica realizada en el hospital para intentar girar al bebé desde el exterior del abdomen.
- Maniobra para girar al bebé riesgos: aunque suele ser segura en manos expertas, puede generar molestias, contracciones o, en raros casos, complicaciones como rotura de membranas. Por eso, siempre debe realizarse en un entorno hospitalario.
El seguimiento con un doctor especialista en fertilidad o un obstetra de confianza será clave para valorar cada situación.

Ejercicios y posturas que ayudan al giro fetal
Existen diferentes estrategias no médicas que pueden favorecer el cambio de posición:
- Ejercicios de inclinación pélvica.
- Posturas invertidas (como apoyar las rodillas en el suelo y bajar el pecho).
- Trucos para que el bebé se dé la vuelta, como caminar a diario o realizar movimientos suaves de balanceo.
- Prestar atención a cómo dormir para que el bebé se encaje: lo más recomendable suele ser dormir de lado, preferiblemente sobre el izquierdo, para favorecer la circulación y el espacio en la pelvis.
Estas prácticas no garantizan el giro, pero pueden contribuir a mejorar las probabilidades.
Seguimiento y control obstétrico
El control médico es fundamental en casos de bebés podálicos. A través de ecografías y revisiones frecuentes, el especialista evalúa la postura fetal, el crecimiento y la seguridad tanto de la madre como del bebé.
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Conclusión
Los bebés podálicos representan un desafío en el último trimestre del embarazo, pero no siempre implican un parto complicado. Con seguimiento médico, ejercicios y, en algunos casos, maniobras médicas, muchos bebés logran girarse a tiempo. Lo más importante es mantener una comunicación constante con tu equipo sanitario y confiar en las opciones disponibles para favorecer un parto seguro.




