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Las “otras” alternativas a los tratamientos de reproducción asistida

Las “otras” alternativas a los tratamientos de reproducción asistida

Con cuanta frecuencia los medios de comunicación, la publicidad, el día a día nos hace pensar que cuanto más tenemos, cuanto más consumimos, más somos. Más inteligentes, más afortunados, más completos, más felices y también y por qué no, más ingenuos, según mi punto de vista.

Hemos llegado al punto de que si planeamos tener un hijo y no viene, es tanto el deseo, tanta la presión exterior, fotos de niños por todas partes, lo “barato” de los “tratamientos” (que según tenía entendido son muy costosos por la complejidad que requieren), que acudimos a vías alternativas como llamar al “inseminador a domicilio” (puedes ver en el enlace la noticia completa). Sin embargo, pocas veces llegamos a preguntarnos, ¿por qué queremos tener un hijo?

La primera pregunta que suelo hacerle a las parejas o mujeres sin pareja que desean tener un hijo es ¿por qué quieren tener un hijo? Lógicamente hay cierta variedad en las respuestas, pero algunas de ellas son comunes en todos los pacientes, al menos en FivMadrid; y están relacionadas con la transmisión de valores y el amor.

Y me pregunto, ¿es siempre así? ¿todas las personas que desean tener un hijo se hacen esta pregunta?. Porque en mi opinión, si no se la hacen, deberían hacersela. Un hijo debería de ser una decisión muy segura y meditada, donde la respuesta a por qué quiero tener un hijo, esté implícita en la decisión. Y también la respuesta a qué le voy a contar el día después. Si pienso en contarle la verdad, que así debería ser, ¿dónde queda la ética personal y la narrativa del deseado hijo cuando acudimos a prácticas poco convencionales, colindantes con la ilegalidad, como la llamadas “inseminación en casa” sin ningún tipo de seguridad sanitaria ni de conocimiento de quién es la persona que está queriendo proporcionarme el semen para que pueda ser madre?

Tener un hijo es ante todo una gran y hermosa responsabilidad, que un día nos preguntará cómo he venido al mundo y que como madres y padres deberíamos tener la frente bien alta para responderle con total sinceridad, que hemos tomado la vía correcta, ética y necesaria para que su paso por este mundo esté plagado de felices narrativas y de un futuro seguro, dentro de lo que podemos ofrecerles como padres.

Mi mayor deseo en este momento es que luego de leer estas líneas, lleguemos a cuestionarnos todo lo que intentan ofrecernos personas y organizaciones sin escrúpulos y sin ética personal ni profesional, y que podamos llegar a responder, sin presiones, por qué deseamos tener un hijo y si de verdad lo deseamos. De esta forma, posiblemente el futuro con nuestro hijo, sea, desde el principio una historia transparente y feliz.

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