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Salud reproductiva y contaminantes industriales

Salud reproductiva y contaminantes industriales

Hoy es el Día Mundial de la Salud, que conmemora la fundación de la Organización Mundial de la Salud y que sirve, además,  para  recordarnos el derecho de todos los ciudadanos a los servicios sanitarios, a practicar hábitos de vida sanos y a concienciarnos del impacto que la contaminación ambiental y el contacto diario con productos de uso industrial, pueden tener en  nuestra salud.

En lo referente a este último punto, hace unos años, escribí un artículo en la revista Endocrinología que trataba sobre el impacto que los contaminantes ambientales pueden tener en el descenso de la calidad del semen. La hipótesis que proponía, basada en observaciones animales, era que  hay productos químicos (con los que estamos en contacto diario y están presentes en casi toso lo que tocamos y manejamos) que podían ser los causantes de las alteraciones reproductivas, no solo en los animales, sino también en los seres humanos.

Es cada vez más patente que el número total de espermatozoides en el eyaculado de varones jóvenes está disminuyendo progresivamente, respecto a las cantidades que se manejaban hace 20-30  años en los seminogramas y lo que antes era una teoría, hoy ha dejado de serlo. Por ejemplo, los ftalatos, un compuesto químico que se usa  para hacer los plásticos más flexibles y que se puede encontrar en juguetes, cremas cosméticas,  esmalte de uñas, etc.;  parecen estar implicados en el origen de: aparición temprana de la pubertad, menor recuento de esperma y defectos reproductivos.

Los ftalatos, pertenecen a un grupo de compuestos industriales conocidos como “disruptores endocrinos” porque alteran la regulación del sistema hormonal, a largo plazo. Entran a través de la piel, por la vía respiratoria o digestiva, pasan al torrente circulatorio y por la sangre se distribuyen por todo el organismo. Los ftalatos interfieren en  la producción de testosterona, fundamental para el desarrollo masculino y la calidad seminal.

El problema es que se encuentra en tantos productos (cremas, juguetes, material de empaquetar, ropas, detergentes, en desodorantes ambientales, catéteres de los hospitales, cañerías de PVC, etc., etc., etc.) que la exposición a los ftalatos es casi imposible de evitar. Tanto es así, que desde 2008 la presencia y cantidad de este producto en los juguetes infantiles está prohibido en USA y regulado en la UE.

Como consumidores, también podemos controlar la exposición a los ftalatos, con sencillas medidas como: leer los productos de los cosméticos, tener precaución con los contenedores de plástico (evitarlos para cocinar y en el microondas),  usar platos de papel, usar botellas de agua de cristal o alimentos enlatados en envases de cristal.  

Hay estudios, que demuestran que siguiendo estas medidas se consiguen reducir significativamente los valores de ftalato circulantes en sangre y orina.

Cuídate!!!!!!

Dr. Eleuterio R. Hernández Director Científico de FIVMadrid

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