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pre-concepcionalA las personas incapaces de reproducirse se las definía como estériles y si no conseguían llevar a término un embarazo como infértiles o popularmente: seca, machorra, yerma… y con el dedo acusador siempre apuntando al mismo genero, el femenino.

Hoy en día estos dos términos (infertilidad y esterilidad) son obsoletos, restrictivos, mal percibidos por la sociedad y avergüenzan a quien lo padece. Además, proceden de una época en que ser estéril era serlo de verdad; es decir, sin posibilidad alguna de conseguir descendencia; todo lo contrario a lo que en la actualidad ocurre. Por ejemplo en FIVMadrid más del 90% de las parejas infértiles logran su deseado hijo gracias a los avances en la medicina reproductiva. Hay una evidente contradicción entre el término (esterilidad/infertilidad) y el resultado (embarazo).

Hay dos términos posibles: disfunción reproductiva, refiriéndose al origen del problema, o infertilidad, refiriéndose al resultado. En FIVMadrid pensamos que disfunción es más adecuado, ya que incluye los conocimientos y resultados de la medicina reproductiva y su capacidad para solucionar el problema reproductivo y lograr el embarazo.

Un ejemplo muy ilustrativo de cómo la actitud y el animo de los pacientes puede cambiar ante un termino que es verbal y socialmente vergonzante; es el de la disfunción eréctil. En este caso, la llegada de un tratamiento revolucionario y resolutivo (sidelfanilo) vino acompañado de un cambio terminológico (“impotencia” por “disfunción”); que no solo elevo la autoestima de los pacientes que lo padecían, si no que también situó la patología ante la sociedad, la familia y los amigos en un plano de naturalidad.

Esperamos, que con el uso de “disfunción reproductiva” en vez de “infertilidad” se produzca igualmente un cambio sustancial en las actitudes y las percepciones de quienes lo padecen y en parte de la sociedad que los observa y los juzga.